
Camino por el cementerio
y la brisa de los muertos me visita
levanto mis huesos
uno a uno los cuento
están todos o eso creo
con un eco de nostalgia repiten tu nombre
con dolor los silencio, les digo
lo lejos que estarás por siempre
mi calcio no entiende de ausencias
mis huesos mueren de hambre
los tuyos se revisten de carne
y los míos sueñan con tu blanco calcio
la noche me encuentra
en una caja envasado al vacio
guardando mi esqueleto
me quedo eterno en este sentimiento
alguna arqueóloga dirá
dentro de miles de años
aquí yacía un Homo Virginium
un especie de hombre fragil al sol
una exposición recreará
el antes y el después del tsunami
el jardín de esa época y la escalera
que le falta un peldaño, un escalón
en la cadena evolutiva de mi especie
el misterio aún subsiste
como los Hombres partidos por la historia
han desaparecido tras el eclipse de Sol
junto con la generación de Lunas Rotas
Mis huesos en el cementerio de las emociones
ya no queda corazón, para tanto desierto
sin relojes que midan las distancias
entre la verdad y esta lluvia interminable
una placa anónima
rige este jardín sin nombre
solo tierra sin identidades
solo unos huesos
que germinan el húmedo silencio